
El pulso político en el Cesar empieza a tomar forma a medida que se acerca la recta final de la campaña legislativa. En el tablero ya no se mueven fichas con timidez: ahora hay alianzas abiertas, rupturas silenciosas y apuestas de alto riesgo por las cuatro curules que estarán en juego en la Cámara de Representantes.
Uno de los movimientos más comentados es la llegada del llamado “Chichismo en pleno” a la campaña del Pacto Histórico. Esa adhesión le dio un impulso decisivo a la candidatura de Alexandra Pineda, quien pasó de ser una aspirante competitiva a convertirse en una de las figuras más sólidas para asegurar un asiento en la Cámara por el Cesar. La sumatoria de apoyos, especialmente los provenientes de la familia Quintero, consolidó una base electoral que hoy parece difícil de alcanzar por sus contendores.
Este reacomodo de fuerzas no cayó bien en todos los sectores. Los candidatos que cuentan con el respaldo del Clan Gnecco sintieron el impacto de inmediato. Gumer de la Peña, Mello Castro y Kaleb Villalobos ahora enfrentan un escenario más empinado para llegar a la Cámara, obligados a redoblar esfuerzos en territorio, reforzar estructura y mantener viva la maquinaria en el último tramo de la contienda.
Alianzas y rupturas rumbo a la Cámara de Representantes
Analistas locales coinciden en que Alexandra Pineda ya estaba en la pelea incluso antes de la alianza con el Chichismo. Sin embargo, el respaldo adicional terminó por inclinar la balanza a su favor. En política regional, la aritmética electoral pesa tanto como la narrativa, y en este caso los números juegan claramente a su favor rumbo a la Cámara.
La otra curul que muchos consideran prácticamente asegurada es la de Ape Cuello, del Partido Conservador. Su fortaleza no está en discursos renovadores, sino en una estructura clásica y robusta: control burocrático, respaldo de alcaldes, experiencia electoral y recursos suficientes para sostener una campaña de largo aliento. Todo apunta a que Cuello repetirá periodo en la Cámara, salvo que ocurra un giro inesperado de gran magnitud.
Con dos curules que parecen tener dueño, la atención se centra ahora en la pelea por las otras dos. En este punto aparecen tres nombres con fuerza similar y un mismo orientador político en las sombras: Mello Castro, Kaleb Villalobos y Gumer de la Peña. Dos de ellos lograrán llegar a la Cámara, mientras que el tercero quedará por fuera en una de las disputas más cerradas que ha visto el departamento en los últimos años.
El caso de Kaleb Villalobos resulta particularmente llamativo. Aunque su candidatura se mueve dentro del espectro conservador, no responde directamente a Ape Cuello. Por el contrario, su cercanía con el Clan Gnecco lo convierte en una especie de ficha infiltrada, un “caballo de Troya” que podría reducir la cuota de poder de Cuello en la Cámara, pasando de dos curules a solo una. De concretarse ese escenario, el remezón político sería significativo.
Mientras tanto, Mello Castro y Gumer de la Peña apuestan a mantener su caudal electoral y a captar votantes indecisos en municipios clave. Ambos saben que cualquier error, por pequeño que sea, puede costarles el paso a la Cámara en una contienda donde cada voto cuenta y las diferencias pueden ser mínimas.
Por ahora, el panorama se asemeja a un partido que termina el primer tiempo con un marcador ajustado. Las estrategias se afinan, las alianzas se prueban y los liderazgos locales toman decisiones que pueden inclinar la balanza. Al final, más allá de maquinarias y clanes, será el electorado del Cesar el que defina quiénes ocuparán las cuatro sillas en la Cámara de Representantes, con la esperanza de que esa representación responda a los intereses reales del departamento.
En política, como bien saben los veteranos, nada está escrito hasta que se cuentan los votos. Lo único seguro es que lo que ayer parecía firme hoy puede tambalear, y que cada elección deja lecciones para el día siguiente.
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