
La senadora María Fernanda Cabal y su esposo, José Félix Lafaurie, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), anunciaron su retiro del Centro Democrático, en medio de cuestionamientos al proceso que llevó a la elección de Paloma Valencia como candidata presidencial del partido. La decisión fue comunicada a través de una carta dirigida a Gabriel Vallejo, director de la colectividad, en la que expresan su inconformidad con la selección interna y plantean la posibilidad de crear una escisión.
Según Lafaurie, la forma en que se desarrolló el proceso de selección careció de garantías claras y violó normas internas, lo que calificó como una “violación grave al debido proceso partidista”. En la misiva, publicada por la periodista Darcy Quinn, se señala que los procedimientos no contaron con comités de garantías electorales, reglas claras, mecanismos de impugnación ni trazabilidad, aspectos esenciales en una selección de candidato.
Uno de los principales puntos de cuestionamiento fue la intervención de Lester Toledo como asesor de la campaña de Miguel Uribe Londoño. Lafaurie criticó que Toledo continuara vinculado incluso después de que Uribe Londoño asumiera la candidatura en reemplazo de su padre, Miguel Uribe Turbay, quien fue asesinado años atrás. Además, se cuestionó la contratación de la firma de encuestas Atlas Intel, lo que llevó a buscar otra compañía para realizar los sondeos que finalmente definieron la candidatura de Paloma Valencia.
Lafaurie también expresó que la postulación de Uribe Londoño se habría realizado sin el consentimiento de la viuda de Miguel Uribe Turbay, María Claudia Tarazona. Según él, Tarazona se sintió ajena a la decisión política y “maltratada”, lo que sugiere que no hubo consenso familiar en la candidatura. A esto se sumó la supuesta ventaja económica con la que contaron las campañas rivales durante varios meses.
En la carta, Lafaurie detalló las irregularidades detectadas en el mecanismo de elección de Valencia. Mencionó inconsistencias en la lista de miembros del colegio electoral del Centro Democrático, y la necesidad de corregir nombres y contactos con los equipos de campaña regionales. Asimismo, criticó el retraso en la oficialización de la candidatura y la falta de información sobre el desarrollo de las encuestas, señalando que estas carecían de validez al no cumplir los requisitos del Consejo Nacional Electoral (CNE).
“El procedimiento fue organizado para beneficiar a Paloma Valencia, con la evidente participación de Lester Toledo, Nubia Stella y José Obdulio”, afirmó Lafaurie en la misiva, enfatizando que estos hechos constituían una certeza fáctica y moral sobre la adulteración de los resultados.
A pesar de las críticas, tanto Cabal como Lafaurie aseguraron que respetarán los acuerdos iniciales del Centro Democrático y apoyarán la candidatura presidencial de Paloma Valencia, decisión que buscan mantener en pie sin afectar el proceso interno de la colectividad. Sin embargo, recalcaron que no desean continuar como miembros activos del partido, argumentando que sienten que no tienen espacio dentro de la estructura actual.
Como alternativa, propusieron la creación de una escisión del Centro Democrático que permita a María Fernanda Cabal formar su propia agrupación política. Según la carta, esta medida se ajustaría a los estatutos del partido y a las normas electorales vigentes, con la intención de asegurar una salida digna para ambos dirigentes. Lafaurie concluyó que espera que esta decisión se pueda concretar en la próxima convención del Centro Democrático.
El anuncio marca un momento de tensión interna dentro del partido, que ha sido históricamente liderado por el expresidente Álvaro Uribe. La salida de Cabal y Lafaurie genera expectativas sobre posibles cambios en la estructura del Centro Democrático y su estrategia de cara a las elecciones presidenciales de 2026.
Históricamente, Cabal ha sido una figura central del Centro Democrático, conocida por su fuerte discurso político y su influencia en la base del partido. Su renuncia, sumada a la de Lafaurie, quien también tiene un perfil público importante debido a su liderazgo en el sector ganadero, podría abrir un debate sobre la legitimidad de los procesos internos y la transparencia en la selección de candidatos dentro de la colectividad.
Escisión en Centro Democrático tras renuncia de Cabal
Además, la escisión propuesta podría marcar el inicio de una nueva agrupación política liderada por Cabal, lo que generaría un nuevo escenario electoral en Colombia y afectaría la dinámica interna del Centro Democrático. Por ahora, la colectividad enfrenta el desafío de mantener la unidad y responder a los cuestionamientos públicos de sus exintegrantes mientras se aproxima la contienda presidencial de 2026.
El Centro Democrático, que ha dominado gran parte de la política colombiana en la última década, ahora deberá gestionar estas diferencias internas y la percepción de falta de transparencia, a la vez que fortalece la candidatura de Paloma Valencia, quien sigue contando con el respaldo formal de la senadora y Lafaurie, a pesar de su retiro como miembros activos.
En resumen, la renuncia de María Fernanda Cabal y José Félix Lafaurie evidencia tensiones internas en el Centro Democrático, cuestionamientos sobre la validez de su proceso de selección de candidata y la posibilidad de una escisión que genere un nuevo actor político en Colombia de cara a las elecciones de 2026. La colectividad enfrenta ahora el reto de mantener la cohesión interna y garantizar la legitimidad de sus decisiones frente a la opinión pública y a sus bases.
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