
La tensión comercial entre Colombia y Ecuador escaló de manera acelerada y en cuestión de horas derivó en una serie de medidas de alto impacto económico y energético entre ambos países. Este miércoles, el presidente ecuatoriano Daniel Noboa anunció la imposición de un arancel de seguridad del 30 % a las importaciones colombianas, decisión que tuvo una respuesta inmediata por parte del Gobierno colombiano, que aplicó un gravamen aduanero equivalente y ordenó la suspensión temporal de la venta de energía eléctrica hacia el vecino país.
El Ministerio de Minas y Energía explicó que la decisión de frenar las exportaciones de electricidad obedece a la necesidad de garantizar el abastecimiento interno, en medio de un escenario marcado por la variabilidad climática y la proyección de una disminución de la energía firme disponible en el Sistema Interconectado Nacional. Según la cartera, los análisis técnicos advierten una mayor presión sobre el sistema eléctrico, una operación intensiva del parque termoeléctrico y riesgos crecientes para la seguridad energética, lo que obliga a priorizar la demanda local y proteger la estabilidad del servicio para hogares, industria y sectores esenciales.
El impacto para Ecuador no es menor, teniendo en cuenta que la energía colombiana representa cerca del 12 % de su demanda eléctrica y que, hasta ahora, se suministraba a precios moderados. De acuerdo con el Ministerio, la medida se sustenta en reportes del Centro Nacional de Despacho (CND), el seguimiento climatológico del Ideam y el balance energético nacional, insumos que evidencian la necesidad de adoptar decisiones preventivas para evitar afectaciones en la prestación del servicio dentro del país.

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El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, aclaró que la suspensión no desconoce la vocación histórica de Colombia por la integración regional, pero enfatizó que existen límites cuando está en juego la estabilidad del sistema eléctrico y el interés general. Reiteró la disposición al diálogo y a la cooperación energética, aunque subrayó que el contexto actual impide sostener las exportaciones. La resolución adoptada faculta al ministerio para modificar, suspender o reactivar las ventas de energía según la evolución de las condiciones climáticas y energéticas, y establece que los intercambios solo se retomarán cuando se restablezcan la seguridad energética y un marco de confianza entre ambos países.









