
La mujer hallada sin vida en zona rural del municipio de Pelaya, en el sur del departamento del Cesar, fue identificada como Roxana Álvarez Rojano, una joven madre de 26 años cuya muerte ha generado profunda consternación en las comunidades de Pelaya y El Banco, Magdalena. El caso, rodeado de múltiples interrogantes, no solo enluta a una familia, sino que pone en evidencia serias falencias institucionales y un clamor ciudadano por verdad, justicia y respeto a la dignidad humana.
Roxana, oriunda de El Banco, Magdalena, residía en el barrio Las Palmas, donde era ampliamente conocida por su carácter amable y su espíritu trabajador. Era madre de dos hijos y, según relatan sus allegados, luchaba diariamente por sacar adelante a su familia. Desde hace algún tiempo laboraba en una finca ubicada en el sector conocido como Las Vegas, en zona rural, lugar donde desempeñaba sus actividades cotidianas.
De acuerdo con sus familiares, el último contacto que se tuvo con Roxana ocurrió el miércoles en horas de la noche, cuando sostuvo una llamada telefónica con su madre. Durante esa conversación, Roxana le dijo a su madre que tenía algo qué decirle pero no manifestó preocupación ni hizo referencia a alguna situación de riesgo. Sin embargo, después de ese momento no se volvió a tener comunicación con ella, lo que encendió las alarmas entre sus seres queridos.
Horas más tarde, la familia conoció una versión preliminar según la cual Roxana habría sido trasladada en una camioneta, en circunstancias que aún no han sido esclarecidas. Este dato se ha convertido en uno de los puntos clave que hoy exigen explicación dentro del proceso investigativo, ya que se desconoce quiénes participaron en dicho traslado y bajo qué condiciones se produjo.
La mañana del jueves 8 de enero, habitantes de la zona rural de Pelaya realizaron el hallazgo de dos cuerpos sin vida. Uno de ellos correspondía a Roxana, mientras que el otro era el de un hombre cuya identidad no había sido confirmada inicialmente. El descubrimiento causó conmoción entre los pobladores, quienes dieron aviso a las autoridades competentes.
No obstante, la indignación aumentó cuando se conoció que la madre de Roxana tuvo que trasladar el cuerpo de su hija en una motocicleta desde zona rural de Pelaya hasta El Banco, Magdalena. Según denunciaron los familiares, esta situación se presentó ante la ausencia de procedimientos forenses adecuados en el lugar, lo que obligó a la familia a asumir una carga que corresponde exclusivamente al Estado.
La escena, descrita como dolorosa y humillante, ha sido interpretada por la comunidad como una grave falta de respeto hacia la memoria de Roxana y hacia el sufrimiento de su familia. Para sus allegados, este hecho representa una revictimización que agrava aún más el impacto emocional de la pérdida y evidencia el abandono institucional en zonas rurales del país.
Qué se sabe hasta ahora sobre la muerte de Roxana
Otro aspecto que ha generado preocupación es la versión que indica que algunas personas involucradas en el traslado previo de Roxana se habrían identificado como miembros de la Sijin y de la Policía. Esta información, que aún no ha sido confirmada oficialmente, ha llevado a la familia a exigir claridad total sobre los hechos, así como una verificación rigurosa de las identidades y responsabilidades de quienes estuvieron con Roxana en sus últimas horas.
La familia de Roxana exige justicia y una investigación exhaustiva que permita esclarecer qué ocurrió realmente desde el momento en que la joven salió de su lugar de trabajo hasta el hallazgo de su cuerpo. También solicitan que se determinen posibles responsabilidades por la falta de atención oportuna y por el manejo inadecuado del caso tras su fallecimiento.
Mientras avanzan las investigaciones, la comunidad de El Banco despide a Roxana con profundo dolor y con muchas preguntas sin respuesta. Su muerte ha dejado una huella imborrable y un sentimiento colectivo de indignación. Hoy, el nombre de Roxana se convierte en un llamado urgente para que hechos como este no se repitan y para que la dignidad humana sea respetada, incluso en los momentos más difíciles.
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