
Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, volvió a ser tendencia digital luego de revelar públicamente cuánto gana como jefe de Estado. Sus declaraciones, emitidas en un contexto de alta tensión política y económica, provocaron una avalancha de reacciones en redes sociales, donde miles de usuarios cuestionaron la veracidad y el alcance de sus afirmaciones frente a la realidad que atraviesa el país.
Durante una intervención transmitida por medios oficiales, Maduro afirmó que recibe su salario en “petros”, una criptomoneda impulsada por su propio gobierno en 2018. “Tengo una sola cuentica de ahorro, donde me depositan mi sueldito de presidente, que casi no le veo la cara. Yo gano dos petros, pero ni a eso le veo la cara, porque cuando la voy a sacar ya la ha agarrado Cilita para comprar alguna cosita”, expresó el mandatario.
La cifra generó controversia de inmediato, no solo por el monto mencionado, sino porque el pago estaría denominado en una moneda que actualmente no circula de forma regular en la economía venezolana. El petro fue promovido como un mecanismo alternativo frente a las sanciones internacionales, pero su uso práctico ha sido limitado y su valor ha estado sujeto a cuestionamientos tanto dentro como fuera del país.
Maduro es tendencia en redes sociales
En plataformas como X, Facebook e Instagram, numerosos internautas consideraron que el pronunciamiento de Maduro está desconectado de las dificultades cotidianas que enfrentan millones de venezolanos. Las críticas se intensificaron al contrastar sus palabras con la situación del salario mínimo oficial, que continúa siendo insuficiente frente al alto costo de la vida, especialmente en rubros básicos como alimentos, transporte y servicios.
Los más recientes indicadores económicos muestran que, a lo largo de 2025, el bolívar ha registrado una sostenida pérdida de valor frente al dólar estadounidense. Paralelamente, los precios de los productos de primera necesidad mantienen una tendencia ascendente, lo que ha impactado de forma directa en el poder adquisitivo de la población. Este escenario ha reforzado el debate en torno a las declaraciones presidenciales y su alcance real.
En el mismo discurso, Maduro aseguró que no es ni ha sido un hombre acaudalado y que no persigue la acumulación de bienes materiales. “Yo no quiero riquezas para mi vida”, afirmó, en un intento por proyectar una imagen de austeridad personal. Sin embargo, estas palabras también fueron objeto de análisis y críticas por parte de usuarios y analistas políticos, quienes cuestionaron la coherencia entre el discurso y la percepción pública del poder en Venezuela.
El presidente también hizo referencia a una situación reciente relacionada con el pago de los aguinaldos. Según relató, intentó retirar ese dinero para compartir una bebida con amigos, pero no pudo hacerlo. “Ahorita me depositaron los aguinaldos, fui a buscarlos rapidito para tomarme una fría con unos amigos. No pude, no pude”, comentó, para luego concluir: “Así que, imagínense ustedes”.
Estas declaraciones se producen en un momento particularmente delicado para el gobierno venezolano, marcado por un clima de tensión con Estados Unidos y rumores sobre posibles acciones más contundentes por parte de la administración norteamericana. En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó recientemente que sostuvo una conversación con Maduro, aunque reconoció que el intercambio no fue suficiente para reducir las fricciones entre ambos países.
“Hablé con él muy recientemente, pero no salió mucho de eso”, señaló Trump ante la prensa, durante un encuentro bilateral con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, realizado en su residencia de Mar-a-Lago, en el estado de Florida.
Mientras tanto, las palabras de Maduro continúan generando debate tanto dentro como fuera de Venezuela, reflejando una vez más la profunda brecha entre el discurso oficial y la percepción ciudadana sobre la situación económica y política del país.
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