
Con el 98% de las mesas escrutadas, la diputada Margarita Guerra se impuso este domingo en las elecciones atípicas del Magdalena con 188.722 votos, equivalentes al 56% de la votación, y se convertirá en la próxima gobernadora del departamento. Su victoria confirma la continuidad del proyecto político del exgobernador Carlos Caicedo, de cuyo respaldo gozó desde el inicio de la campaña.
La contienda se llevó a cabo después de que el Consejo de Estado anulara la elección de Rafael Martínez por incurrir en doble militancia. Martínez también hacía parte del círculo político de Caicedo y había logrado la Gobernación en 2023. En esta ocasión, la participación ciudadana se desplomó: apenas votó el 31% de los ciudadanos habilitados, muy por debajo del 64% registrado en las elecciones del año pasado, cuando más de 689 mil personas acudieron a las urnas.
El duelo político que se libraba en estas elecciones era claro: mantener vivo el proyecto de Fuerza Ciudadana o abrirle paso a una alternativa anti-Caicedo. Guerra se impuso frente al candidato Rafael Noya, también exintegrante de Fuerza Ciudadana, quien intentó aglutinar a todos los sectores contrarios al liderazgo del exmandatario. Noya obtuvo el 36,9% de los votos, un total de 124.019 sufragios, pese a contar con una coalición inédita que reunió apoyos desde el Pacto Histórico hasta el Centro Democrático.
La campaña de Margarita Guerra fue abiertamente una continuación del proyecto caicedista. La candidata lució durante su recorrido proselitista una camisa con el lema “Caicedo y tú + resultado” y su jingle repetía la frase “con Caicedo el pueblo se levantó”, mostrando la estrategia directa de consolidación del liderazgo del exgobernador en la región.

Para Caicedo, el triunfo tiene un sabor especial. Su movimiento venía golpeado por resultados adversos en los últimos años: en 2022 la lista al Senado de Fuerza Ciudadana no pasó el umbral y en 2023 perdió la Alcaldía de Santa Marta ante la clase política tradicional, en medio de fallos judiciales que cuestionaron decisiones administrativas del movimiento. Aunque retuvo la Gobernación ese mismo año con Martínez, la anulación de su elección había dejado en vilo el dominio político del caicedismo en el departamento, ahora recuperado en las urnas con Guerra.
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La nueva gobernadora también sumó apoyos provenientes de sectores tradicionales, destacándose el respaldo de la representante liberal Kelyn González, heredera del caudal político de su esposo Rodrigo Roncallo, quien reconoció ante la JEP nexos con el paramilitarismo. También recibió el apoyo del diputado Yohan Pinedo, cercano al exsenador Eduardo Pulgar, condenado por corrupción.
Con su elección, Margarita Guerra no solo consolida su ascenso político, sino que reafirma que el proyecto de Carlos Caicedo mantiene su fuerza en el Magdalena, incluso en medio de fracturas internas y una oposición diversa que esta vez no logró derrotarlo en las urnas.





