
Alexander Rangel falleció en Cúcuta, dejando como herencia una historia de amor y valentía que conmovió a todo un país.
A sus 36 años, enfrentaba una dura enfermedad que lo mantuvo internado en el Hospital Universitario Erasmo Meoz, pero nunca perdió la esperanza ni el deseo de cumplir su más grande sueño: unirse en matrimonio con Leidy Paola León Rangel, su compañera de vida y madre de sus hijos.
El 12 de agosto, el piso 11 del hospital se transformó en escenario de una boda cargada de simbolismo. Médicos, enfermeras, familiares y amigos acompañaron el momento en el que el dolor cedió paso a la celebración. Allí, Fabio enseñó que, incluso en la adversidad, el amor puede brillar con más fuerza que el miedo.
Pocos días después, en la madrugada del 18 de agosto, Fabio se despidió dejando un profundo vacío. Su partida despertó innumerables mensajes de solidaridad en redes sociales, donde cucuteños y ciudadanos de otras regiones reconocieron su fortaleza, su optimismo y esa capacidad de agradecer incluso en los momentos más difíciles.
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Hoy Cúcuta lo despide con honores, recordándolo como un hombre que supo transformar la fragilidad en grandeza. Su boda en un hospital no fue un acto común: fue un testimonio de que el amor es la más grande resistencia frente al dolor, una huella imborrable en la memoria de quienes lo conocieron y de quienes, sin haberlo visto nunca, se conmovieron con su historia.



