Luego de 19 angustiantes días en poder de las disidencias de las Farc, el pequeño Lyan José Hortúa fue liberado este miércoles 21 de mayo en zona rural de Jamundí, al sur del Valle del Cauca. El menor, cuya salud se reporta en buenas condiciones, fue entregado a una comisión humanitaria, poniendo fin a una pesadilla que mantuvo en vilo a todo el país.
El secuestro de Lyan se produjo el 3 de mayo, cuando la sanguinaria estructura criminal lo raptó mientras compartía con su familia en una casa campestre del corregimiento de Potrerito. Videos de cámaras de seguridad mostraron cómo cinco hombres fuertemente armados intimidaron a las empleadas domésticas y se llevaron al niño hacia la zona alta de Jamundí. Su retención desató un clamor nacional por su libertad, con el presidente Gustavo Petro trinando en varias ocasiones y el alcalde de Cali, Alejandro Éder, condenando el hecho y calificando a los captores de «criminales narcotraficantes».
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La angustia de la familia Hortúa fue palpable durante los días de cautiverio. Angie Bonilla, madre de Lyan, había expresado el inmenso dolor que sentía: «Ha sido muy grande este dolor, tan inmenso que no sé descifrar con palabras; esto es la muerte en vida». El temor por el complejo cuadro médico del menor, específicamente por sus pulmones, aumentaba la zozobra. Días antes de la liberación, el presidente Petro había sido contundente: «Lyan no es mercancía. Quienes convierten a un niño en mercancía ya no son sino tratantes de personas: esclavistas. Quienes lo retienen, desobedezcan a sus superiores. Libérenlo ya”. La vicepresidenta Francia Márquez también se sumó al rechazo, exigiendo su liberación inmediata y lamentando que el conflicto tocara a los niños.

