
Este miércoles 7 de mayo comenzará en la Capilla Sixtina el cónclave que elegirá al nuevo Papa tras la muerte de Francisco. Los 133 cardenales electores el doble de los que participaban hace un siglo deberán alcanzar una mayoría de dos tercios para que uno de ellos ascienda al Trono de San Pedro.
La expectativa es que el proceso no se alargue más allá de dos o tres días, siguiendo la tendencia de los últimos pontificados. Francisco fue elegido en poco más de un día tras cinco votaciones en 2013, mientras que su antecesor, Benedicto XVI, necesitó solo cuatro. Lo habitual hoy son cuatro votaciones diarias, dos en la mañana y dos en la tarde, lo que acelera la decisión.
Pero no siempre fue así. El cónclave más largo del siglo XX, en 1922, duró cinco días y 14 votaciones. Entonces, los cardenales estaban divididos en bandos irreconciliables y solo pudieron romper el empate eligiendo a un candidato de consenso: el arzobispo de Milán, que sería proclamado como Pío XI.
Y si se mira más atrás, el contraste es aún más dramático.
EL CÓNCLAVE MÁS LARGO DE LA HISTORIA: 1.006 DÍAS PARA ELEGIR A GREGORIO X
Tras la muerte del Papa Clemente IV en 1268, los cardenales se reunieron en Viterbo, al norte de Roma, para iniciar lo que se convertiría en el cónclave más surrealista y prolongado de la historia de la Iglesia. Divididos entre facciones políticas pro francesas y pro imperiales, los 19 cardenales estuvieron tres años sin ponerse de acuerdo.
La presión de la población fue tan grande —y el costo económico tan insostenible— que las autoridades locales encerraron literalmente a los cardenales “con llave” (de ahí el término «cónclave»), les redujeron la dieta a pan y agua, y hasta les quitaron el techo del palacio para que el Espíritu Santo “bajara más rápido”.

Después de que fallecieran tres electores y de que el proceso se empantanara por completo, se recurrió a una fórmula inédita: seis cardenales fueron comisionados para encontrar un nombre de consenso. El elegido fue Teobaldo Bisconti, un hombre que ni siquiera era cardenal y que en ese momento combatía en Tierra Santa durante la Novena Cruzada. Regresó a Roma para ser coronado como Gregorio X en 1272.
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¿QUÉ TAN RÁPIDO SERÁ EL CÓNCLAVE DE 2025?
Hoy el protocolo es más ágil, las reglas más estrictas y la tecnología —aunque completamente bloqueada dentro del Vaticano— no deja espacio para dilaciones eternas. Pero como enseña la historia, la elección del Papa no solo depende del calendario, sino también de la unidad (o división) dentro del Colegio Cardenalicio.
El mundo aguarda en la Plaza de San Pedro. La fumata blanca podría llegar pronto… o no.







