
A sus 12 años, Ender Enrique Contreras Fernández entendía mejor que nadie el significado de la palabra lucha. No solo enfrentó la leucemia con una valentía que conmovió a todo un país, sino que también sobrevivió a una tragedia que pudo haberle arrebatado la vida mucho antes.
El 7 de enero de 2024, la avioneta ambulancia en la que viajaba hacia Bogotá en busca de tratamiento médico se cayó desde 50 metros de altura, estrellándose en inmediaciones del aeropuerto Alfonso López Pumarejo de Valledupar.
El impacto fue devastador. Entre los restos del fuselaje, Ender emergió con heridas, pero con vida. No todos tuvieron la misma suerte. En el accidente falleció el reconocido médico Segundo Jorge Ecury Perdomo.

Pero Ender, una vez más, desafió al destino. Se aferró a la vida con la misma determinación con la que enfrentaba cada día su enfermedad. Ni la caída ni la leucemia lograron apagar su espíritu. Durante meses, siguió batallando, con la esperanza intacta y una sonrisa que desafiaba el dolor.
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Sin embargo, su cuerpo, agotado por la enfermedad y los tratamientos, no resistió más. La madrugada de este viernes 7 de febrero, en la Unidad de Cuidados Intensivos de la clínica Médicos LTDA de Valledupar, su corazón dejó de latir a causa de un paro respiratorio, dejando un vacío inmenso en su familia y en todos aquellos que fueron testigos de su historia.
Hoy, Ender descansa, pero su luz sigue brillando en quienes lo amaron. Su familia le dará el último adiós en el municipio de San Juan, La Guajira, con el mismo amor que lo acompañó en cada batalla. Se va su cuerpo, pero su sonrisa, su fortaleza y su legado quedarán por siempre en quienes lo conocieron.








