En una diligencia liderada por la Agencia Nacional de Tierras (ANT) y la Sociedad de Activos Especiales (SAE), con el acompañamiento de las autoridades, se realizó la aprehensión material del predio La América, de 1.453 hectáreas, que quedó bajo el dominio pleno de la ANT.
Durante el operativo judicial se caracterizaron las seis familias presentes en el lugar, quienes, tras ser informadas sobre la diligencia, desalojaron voluntariamente el predio.
El director de la ANT, Felipe Harman, destacó que la aprehensión se llevó a cabo sin el uso de la fuerza y expresó:
“Damos por culminada la aprehensión material del predio La América, sin usar la fuerza. La Policía Nacional ha venido articulando lo necesario para dejar esta finca desocupada y hemos llegado a unos acuerdos para que saquen los bienes muebles existentes en el lugar, y hacer la entrega a las familias campesinas”.
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ANTECEDENTES Y SITUACIONES ANÓMALAS
El predio La América, ubicado en el corregimiento de Mandinguilla, jurisdicción de Chimichagua, cuenta con un historial de propietarios vinculados a actividades ilícitas, como paramilitarismo y narcotráfico. Entre ellos figuran:
- Ñeñe Hernández (hasta 2001).
- Jaime Blanco Maya, procesado por asesinato de sindicalistas y financiación de las AUC.
- Hugues Rodríguez, alias Comandante Barbie, condenado por desplazamiento forzado y solicitado en extradición por EE. UU.
En 2007, la Fiscalía embargó la empresa Inversiones Rodríguez Fuentes, propietaria del predio, y en 2023, el Tribunal ordenó el embargo y secuestro del bien, poniéndolo a disposición del Fondo de Víctimas. Sin embargo, Inversiones Rodríguez Fuentes nunca abandonó el predio hasta ahora.
OPOSICIONES Y PROYECCIÓN
Harman cuestionó la posición del alcalde de Chimichagua, quien se opuso al desalojo. Según el director, es un hecho atípico en los más de 200 mil hectáreas entregadas por la ANT en todo el país.
Este predio será destinado al Fondo de Tierras y posteriormente entregado a familias campesinas, con el propósito de convertirse en un centro de paz, desarrollo y seguridad alimentaria, dejando atrás un pasado violento que no debe repetirse en los campos colombianos.

