Por Ubaldo Anaya Flórez
Aquel 21 de mayo de 2024 se volvió inolvidable. La mañana transcurrió tranquila. La tarde tuvo la misma dinámica. Pero al comenzar la noche, el dolor embargó al Mundo Vallenato.
Uno de sus más grandes héroes acababa de fallecer. Mientras jugaba tenis con Osman Pérez, otro cantante de música vallenata, Omar Geles se desplomó. Fue auxiliado enseguida, pero llegó a la Clínica Erasmos sin signos vitales.
La vida se le apagó en un instante. La noticia revolución al Mundo Vallenato y el llanto se hizo viral.
Omar tal vez no sabía de su grandeza. O no se imaginó cuánto lo amaba la gente. Su esposa, Maren García, se desgajó en llanto. Un llanto que aún lleva en su corazón y que se profundiza el 21 de cada mes.
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La señora Hilda, su madre, fue informada al amanecer del 22 de mayo de la fatídica noticia. Cómo madre la recibió con un inmenso dolor. Pero sacó fuerzas para acompañar a su hijo inerte en un cajón de madera hasta llevarlo al cementerio.
LA FAMILIA
Sus hijos. Grandes y pequeños. Sus hermanos. Su familia en general, todos lloraban para no reprimir el dolor de la partida del hombre que era el eje de todos los Geles.
A Maren se le acabó el mundo. La vida le dio un mazazo del que aún no se repone. Pero debe seguir adelante para ver crecer a sus hijos. Los hijos que tuvo con el único amor de su vida.
Ellos crecerán sin la figura de su padre. Pero ella se encargará cada día de decirles que tuvieron al mejor. Al mejor padre. Al mejor acordeonero. Al mejor amigo de sus amigos. Al mejor hijo y esposo.
La señora Hilda lo recordará como lo hace toda madre: con amor.
Mientras que su fanaticada seguirá escuchando sus canciones, sus ejecuciones del acordeón y recordando al ‘Diablito’ que un día se convirtió en Rey Vallenato y en uno de los más grande de la música Vallenata.
Aún te recordamos, Omar, como si fuera anoche.

