Gallinas ponedoras enjauladas sufren intenso temor. Investigadores indican que niveles elevados de miedo pueden revertir la alta productividad que suele asociarse con los sistemas intensivos
Las gallinas ponedoras criadas en sistemas de jaulas tradicionales viven bajo mayor miedo y estrés, y su respuesta inmunológica se ve reducida en comparación con aquellas criadas en sistemas libres de jaulas y con un ambiente enriquecido. Estas fueron las conclusiones de un reciente estudio publicado por la Escuela de Ciencias Animales de Virginia Tech, en Estados Unidos.
Según el equipo de investigadores, la respuesta de miedo excesivo que generan los sistemas de jaulas convencionales puede llevar a una baja en la producción de huevos, y un aumento en el picoteo de plumas, así como en los índices de heridas que podrían eliminar o revertir las ganancias generalmente atribuidas a los sistemas de alojamiento intensivo, como las jaulas.
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“Este estudio reafirma lo que más investigadores han concluido: que los sistemas de jaulas están sometiendo a estos animales a una vida de sufrimiento, miedo y dolor. La ciencia también demuestra que las gallinas tienen altas capacidades cognitivas y emocionales, por lo que la industria del huevo debe elevar sus estándares y abandonar las jaulas”, concluye Karen Andrea Reyes, vocera para Colombia de la organización internacional de protección animal Sinergia Animal.

