
Diomedes Díaz, !Grande por siempre! Eran las 6:00 de la tarde de aquel 22 de diciembre de 2013 cuando el universo vallenato se enteró del fin de un hombre llamado El Monstruo del Vallenato.
¿Realmente era el fin o el comienzo?
Tal parece que Diomedes Díaz, aquel hombre del campo con raíces indígenas no murió ese domingo, dos días antes de la Navidad.
Desde ese momento, El Cacique de la Junta comenzó a caminar por los senderos de la inmortalidad. Sus cifras de vistas en las plataformas digitales se dispararon de manera exponencial.
Sus canciones en las emisoras suenan cada día, como si el álbum musical acabar de salir al público.
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Su fanaticada sigue fuerte y cada día crece en números para alegría de sus miembros.
Diomedes Díaz sigue siendo el rey de las fiestas y los amaneceres. Su música aparece cuando los jóvenes se cansan de escuchar otros géneros en sus parrandas juveniles.

Los adultos hablan de Diomedes en las fiestas como si estuviera a su lado. Cuentan sus historias, relatan las anécdotas de su vida y lo defienden ante cualquier ataque.
Sus herederos no han podido superar su altura. Y sus colegas, le hacen una venia cada vez que interpretan una de sus canciones.
En las plataformas digitales, que ahora marcan las tendencias musicales, Diomedes sigue dando la pelea, a pesar de que sus últimas canciones las grabó hace ocho años.
Parrandero que se respete se canta una de Diomedes. Y en las emisoras, los programadores para mantener arriba su audiencia, debe incluir varias de El Cacique.
Tu Cumpleaños, el himno de las celebraciones; El cóndor herido, La suerte está echada, Sin medir distancias, Tu eres la reina, Era como yo y Mi primera cana, están en las playlist de muchas personas en cientos de lugares del mundo.

Cada 22 de diciembre, tal como pasa el 26 de mayo, su tumba se llena de flores y de fanáticos, quienes recuerdan al más grande de la música vallenata: Diomedes Díaz.
Hoy, tras ocho años de su muerte, el universo vallenato canta las canciones de Diomedes, como si fuera una parranda eterna.
Por: Ubaldo Anaya



